FRUSTRACIÓN Y RABIETAS
Todas las madres hemos escuchado los términos rabietas y frustración en algún momento de nuestra maternidad o al prepararnos para esta hermosa misión. En algunas ocasiones nos atemoriza y nos llena de dudas y ansiedad como adultas y madres preocupadas si nuestros hijos serán niños frustrados, motivados, obedientes, harán rabietas, etc.
La verdad es que todas y cada una de nosotras (madres) pasamos por estos momentos o episodios normales y propios del crecimiento de nuestros hijos, inclusive los pasamos nosotras mismas cuando éramos niñas.
Los niveles de las rabietas como reacción a las frustraciones están más a flor de piel hoy día; es como si los niños supieran que están siendo observados, juzgados o que esta puede ser una herramienta de mucho poder con la que cuentan y con la que muchas veces nos llegan a manipular. Oh sí! hoy día nuestros pequeños vienen con un “chip” incorporado para el sutil arte de la manipulación.
Todos queremos que nuestros hijos sean ordenados, obedientes, educados, que no peleen, etc. pero somos nosotros mismos quienes muchas veces no ponemos las reglas claras del juego, del hogar, asumimos que todo está dicho o claro e inclusive nosotros mismos las rompemos. No podemos pretender ponerle orden y guiar a nuestros hijos si individualmente y en conjunto con la pareja (padre y madre) no estamos de acuerdo en lo que queremos para el mejor bien de nuestros hijos y para mantener los valores en conjuntos que ahora forman la nueva familia. De hecho muy comúnmente somos los propios padres que estamos internamente en un caos, falta de comunicación o con estrés ajenos al hogar y se los transmitimos a nuestra familia, siendo nuestros propios hijos los más perjudicados.
No todo está perdido y de nada nos sirve lamentarnos por lo no hecho o lo hecho de manera incorrecta ni juzgarnos tan duro. Solo tomando conciencia de lo he hemos estado asiendo como padres y como guías de nuestros hijos; nos permitirá retomar las riendas de lo que realmente necesitamos y debemos hacer como padres responsables para el mejor bien de nuestros hijos. Todos esto sin imponernos y pretender una educación y guía dictatorial, sino más bien ser una guía basada en el ejemplo, en el amor incondicional donde siempre estemos dispuestos como padres a dar lo mejor de nosotros mismos y guiarlos con amor y valores. Siempre digo en mis charlas y conferencias “que nosotros los padres y madres debemos ser como un arco de roble sólido que se ocupará de lanzar a esas flechas que son nuestros hijos muy alto y lejos en la vida”. No queremos tener a nuestros hijos a nuestros pies ni bajo nuestras faldas, sino más bien queremos que crezcan fuertes y con todas las herramientas para ser hombres y mujeres de éxito y felices.
En este camino en donde todos aprendemos nos toca vivir episodios de rabietas y frustración (muchas veces propias y muchas otras veces de nuestros hijos). Es básico que ante una rabieta o no, nos acostumbremos a usar frases positivas, a señalar y resaltar todo lo bueno en nuestros hijos y darles ese refuerzo positivo que tanto necesitan y así mantenerlos motivados. Una vez me dijo un niño: “teacher es que solo cuando riego mi cuarto mi papá entra a verme”. Claro… es aquí donde debemos corregir, pero no puede ser que solo así logremos ver a nuestros hijos y es justo allí donde se nos olvida ver y expresar todo lo bueno que son y hacer para solo señalar lo malo y negativo.
Muchas veces las rabietas a temprana edad son ocasionadas por frustración y por la inmadurez normal en etapas temprana del niño, pero en ocasiones son rabietas en niños más grandes donde el nivel de frustración y descontrol es tal que a los padres les toca consentir a costa de lo que sea a este pequeño “rabioso” con tal que no les quite su paz o los haga quedar mal delante de terceros. Debemos de no sentir pena si nuestros hijos hacen una rabieta en público, no es lo ideal pero puede pasar y no es ni el fin del mundo ni serán los únicos padres que pasan por esto. Lo ideal es mantener la calma y siempre la autoridad como padres. También es importante que si ambos padres están presente al momento de corregir al niño o darle una instrucción ninguno se desautorice ya que eso divide la estructura, roles y jerarquías creando en el niño un estado de confusión mayor y más herramientas para la manipulación. Si usted llega a decir que “no” a alguna petición de su hijo y esto ocasiona una rabieta, por favor mantenga el “no” aunque haya cambiado de opinión. Es mejor mantenerse firme en una instrucción y que el niño sienta la seguridad en dicha instrucción, ya que sino en el futuro sabrá que con una rabieta o insistiendo unas 10 o 29 veces usted cederá ante su petición siendo él o ella los dueños únicos de sus antojos y caprichos.
Todo esto, dejando muy en claro que no se sugiere una imposición sino un mantener su posición antes de crear un desorden en la estructura del niño o niña. Siempre es mucho mejor establecer el diálogo, el intercambiar opiniones e ideas (esto siempre dependerá de la edad del niño), y que desde pequeños sepan que mamá y papá los escuchan, toman en cuenta y apoyan, pero les corresponde seguir las instrucciones de los padres y que las rabietas no son un arma eficaz de manipulación en este caso. Con esto también liberamos los niveles de ansiedad y tensión que ocasionan la frustración en los chicos.
En futuros artículos podremos profundizar en herramientas directas que usted puede aplicar al momento de la rabietas como: no gritar, nos sujetarlo a la fuerza, no apenarse en público ni humillarlos delante de otras personas, no dar recompensas ni castigos por rabietas y cómo manejarlas más específicamente.
Otro consejo que les puedo dar es que en medio de una rabieta con un niño o niña es mejor no tratar de entrar en razón. Claro si puede golpear a alguien o hacerse daño en medio de la rabieta hay que aislarlo o proteger que nada malo suceda, pero solo hasta que se calme y esté listo o lista para el diálogo usted podrá tener una conversación o explicación de los hechos y su punto de vista de manera positiva y efectiva para poder guiarlos. Nunca pierda la calma. La paciencia y serenidad son su mejor herramienta. Recuerde siempre escuchar a sus hijos, siempre aprendemos mucho de ellos y así los conocemos mejor y con un buen diálogo y dando las explicaciones justas evitamos diferencias, frustraciones y rabietas innecesarias.
Por
Sonima Ferrufino
Educadora
www.lwcenter.com
Todas las madres hemos escuchado los términos rabietas y frustración en algún momento de nuestra maternidad o al prepararnos para esta hermosa misión. En algunas ocasiones nos atemoriza y nos llena de dudas y ansiedad como adultas y madres preocupadas si nuestros hijos serán niños frustrados, motivados, obedientes, harán rabietas, etc.
La verdad es que todas y cada una de nosotras (madres) pasamos por estos momentos o episodios normales y propios del crecimiento de nuestros hijos, inclusive los pasamos nosotras mismas cuando éramos niñas.
Los niveles de las rabietas como reacción a las frustraciones están más a flor de piel hoy día; es como si los niños supieran que están siendo observados, juzgados o que esta puede ser una herramienta de mucho poder con la que cuentan y con la que muchas veces nos llegan a manipular. Oh sí! hoy día nuestros pequeños vienen con un “chip” incorporado para el sutil arte de la manipulación.
Todos queremos que nuestros hijos sean ordenados, obedientes, educados, que no peleen, etc. pero somos nosotros mismos quienes muchas veces no ponemos las reglas claras del juego, del hogar, asumimos que todo está dicho o claro e inclusive nosotros mismos las rompemos. No podemos pretender ponerle orden y guiar a nuestros hijos si individualmente y en conjunto con la pareja (padre y madre) no estamos de acuerdo en lo que queremos para el mejor bien de nuestros hijos y para mantener los valores en conjuntos que ahora forman la nueva familia. De hecho muy comúnmente somos los propios padres que estamos internamente en un caos, falta de comunicación o con estrés ajenos al hogar y se los transmitimos a nuestra familia, siendo nuestros propios hijos los más perjudicados.
No todo está perdido y de nada nos sirve lamentarnos por lo no hecho o lo hecho de manera incorrecta ni juzgarnos tan duro. Solo tomando conciencia de lo he hemos estado asiendo como padres y como guías de nuestros hijos; nos permitirá retomar las riendas de lo que realmente necesitamos y debemos hacer como padres responsables para el mejor bien de nuestros hijos. Todos esto sin imponernos y pretender una educación y guía dictatorial, sino más bien ser una guía basada en el ejemplo, en el amor incondicional donde siempre estemos dispuestos como padres a dar lo mejor de nosotros mismos y guiarlos con amor y valores. Siempre digo en mis charlas y conferencias “que nosotros los padres y madres debemos ser como un arco de roble sólido que se ocupará de lanzar a esas flechas que son nuestros hijos muy alto y lejos en la vida”. No queremos tener a nuestros hijos a nuestros pies ni bajo nuestras faldas, sino más bien queremos que crezcan fuertes y con todas las herramientas para ser hombres y mujeres de éxito y felices.
En este camino en donde todos aprendemos nos toca vivir episodios de rabietas y frustración (muchas veces propias y muchas otras veces de nuestros hijos). Es básico que ante una rabieta o no, nos acostumbremos a usar frases positivas, a señalar y resaltar todo lo bueno en nuestros hijos y darles ese refuerzo positivo que tanto necesitan y así mantenerlos motivados. Una vez me dijo un niño: “teacher es que solo cuando riego mi cuarto mi papá entra a verme”. Claro… es aquí donde debemos corregir, pero no puede ser que solo así logremos ver a nuestros hijos y es justo allí donde se nos olvida ver y expresar todo lo bueno que son y hacer para solo señalar lo malo y negativo.
Muchas veces las rabietas a temprana edad son ocasionadas por frustración y por la inmadurez normal en etapas temprana del niño, pero en ocasiones son rabietas en niños más grandes donde el nivel de frustración y descontrol es tal que a los padres les toca consentir a costa de lo que sea a este pequeño “rabioso” con tal que no les quite su paz o los haga quedar mal delante de terceros. Debemos de no sentir pena si nuestros hijos hacen una rabieta en público, no es lo ideal pero puede pasar y no es ni el fin del mundo ni serán los únicos padres que pasan por esto. Lo ideal es mantener la calma y siempre la autoridad como padres. También es importante que si ambos padres están presente al momento de corregir al niño o darle una instrucción ninguno se desautorice ya que eso divide la estructura, roles y jerarquías creando en el niño un estado de confusión mayor y más herramientas para la manipulación. Si usted llega a decir que “no” a alguna petición de su hijo y esto ocasiona una rabieta, por favor mantenga el “no” aunque haya cambiado de opinión. Es mejor mantenerse firme en una instrucción y que el niño sienta la seguridad en dicha instrucción, ya que sino en el futuro sabrá que con una rabieta o insistiendo unas 10 o 29 veces usted cederá ante su petición siendo él o ella los dueños únicos de sus antojos y caprichos.
Todo esto, dejando muy en claro que no se sugiere una imposición sino un mantener su posición antes de crear un desorden en la estructura del niño o niña. Siempre es mucho mejor establecer el diálogo, el intercambiar opiniones e ideas (esto siempre dependerá de la edad del niño), y que desde pequeños sepan que mamá y papá los escuchan, toman en cuenta y apoyan, pero les corresponde seguir las instrucciones de los padres y que las rabietas no son un arma eficaz de manipulación en este caso. Con esto también liberamos los niveles de ansiedad y tensión que ocasionan la frustración en los chicos.
En futuros artículos podremos profundizar en herramientas directas que usted puede aplicar al momento de la rabietas como: no gritar, nos sujetarlo a la fuerza, no apenarse en público ni humillarlos delante de otras personas, no dar recompensas ni castigos por rabietas y cómo manejarlas más específicamente.
Otro consejo que les puedo dar es que en medio de una rabieta con un niño o niña es mejor no tratar de entrar en razón. Claro si puede golpear a alguien o hacerse daño en medio de la rabieta hay que aislarlo o proteger que nada malo suceda, pero solo hasta que se calme y esté listo o lista para el diálogo usted podrá tener una conversación o explicación de los hechos y su punto de vista de manera positiva y efectiva para poder guiarlos. Nunca pierda la calma. La paciencia y serenidad son su mejor herramienta. Recuerde siempre escuchar a sus hijos, siempre aprendemos mucho de ellos y así los conocemos mejor y con un buen diálogo y dando las explicaciones justas evitamos diferencias, frustraciones y rabietas innecesarias.
Por
Sonima Ferrufino
Educadora
www.lwcenter.com